BENDICIONES

 

Quizás cuando alguien cuenta cómo ha sido bendecida, pienses, “no es para tanto” “para eso tanto alboroto” tal vez, si te muestro una foto con unas muñequeras, solo veas, unas “simples muñequeras”, pero son más que eso para mí; es más que una tontería para alguien; tal vez, solo sean simples historias, para quien escucha, lo que le contamos; tal vez sea algo tan sencillo, para quien ve lo que le mostramos; pero significan más de lo que podría parecer, para quien recibió aquello que considera una bendición; en este, mi caso, te explico, sintetizado, el porqué:

Hace unos años le comenté a dos personas que me dolían las manos y las sentía débiles, que incluso lavarme la cara era muy doloroso, su respuesta, me puso a lavarle sus ventanas y más, la otra, la apoyó, ja.

 Pasó el tiempo y el dolor volvió, le comenté a dos personas, una más se enteró, me dieron unas muñequeras y unas pastillas para el dolor.

 Tal vez pienses que no es gran cosa y sí, muchas veces vemos algo tan simple en lo que nos dan y/o hacen por nosotros, pero realmente, el cómo te lo dan o esa sincera y, en ocasiones, espontanea acción, es lo que lleva ese gran valor, es lo que le da el verdadero significado a las acciones, es ahí en esos pequeños gestos en donde te das cuenta de lo que le importas a alguien, quizás el dolor no se ha ido del todo, pero, vaya que han ayudado, no sé, supongo que el cariño con el que te dan aquello, ese afecto con el que hacen las cosas por ti, sea lo que hace que surta el mayor efecto.

Es simple darte cuenta de cuánto le importas a alguien y que bien se siente cuando te lo hacen, no solo saber, sino, sobre todo, sentir; que fácil es notar cuando alguien procura tu bienestar e incluso busca la forma de ayudarte a estar mejor; con esos pequeños, simples gestos y detalles; que, de pequeños y simples, realmente no tienen nada.

He aprendido que Dios usa medios y personas para bendecirnos, nos bendice de la manera que menos esperamos y no aceptamos lo que nos está dando por llegar de esa forma; muchas veces somos nosotros los que rechazamos esa bendición precisamente por venir de cierta persona, no nos damos cuenta o no queremos reconocer que al rechazar la ayuda de una persona en realidad estamos rechazando a Dios y su bendición.

He tenido que aprender a luchar contra mí misma, para aceptar las bendiciones de Dios, pues me cuesta aceptar ayuda y sobre todo pedirla, ah, qué difícil es para mí aceptar que alguien me ayude y mucho más ser yo quien pida que me echen una mano, con cualquier cosa, al menos que de plano no tenga otra opción o que haya agotado todos mis recursos/ideas para lograrlo; cuando se ofrecen para ayudarme tengo que recordar que rechazar aquello es como rechazar a Dios; Él no va a bajar y darnos en persona lo que necesitamos, por eso usa otras formas y otros seres para poder proporcionarnos aquello que nos quiere dar, trato de recordar todo eso en esos momentos de lucha interna, en los que por un lado no quiero aceptar, por la razón que sea, y por el otro, sé que lo necesito y es la única forma de lograrlo y al no aceptarlo, pudiera estar cayendo en el rechazo a Dios mismo.

Para nuestra desgracia, en ocasiones es nuestro propio orgullo lo que nos impide ser bendecidos y superarnos. Considero que sería mejor solo ser agradecidos por lo que Dios hace para podernos bendecir.

 Hay que pedirle a Dios que nos ayude a:

Ser humildes, para reconocer nuestros propios errores en lugar del de otros; aceptar que necesitamos la ayuda de los demás, que no siempre podemos hacerlo solos.

Sabios, para saber cómo quitarnos el orgullo y nos muestre/ayude para saber cómo cambiar; para aceptar la ayuda de otros sin importar de quién o cómo venga esa ayuda.

Tener valor, para pedir perdón y ser mejores personas en todo sentido; para a prender a dar, pero también a recibir.

Aún tenemos mucho que aprender y poner en práctica, dejar el orgullo y aceptar, con gratitud, esas bendiciones que Dios nos da, sin importar los medios que use para hacerlo.

GRACIAS a esas personas que mejoran tu vida, mi vida; tu mundo y el mío.

GRACIAS a Dios por bendecirnos con esas personas en nuestro camino, que no dejan de intentar, ni de ayudar.

Dios nos preparé y ayude para ser de esas personas que son una bendición, para otros.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

UN POCO DE MÍ

DECISIONES

¿SABES SER AMIGO?