PERDONAR

¿Saben? este ha sido el tema que más trabajo y tiempo me ha costado hacer y lograr terminar, hasta lágrimas, y es que me ha hecho tocar esas fibras sensibles dentro de mí; aun así, quise tocar este tema, esperando que ayude a alguien para que busque dentro de sí, a fin de llegar a lo más profundo que pueda de su vida, de sus recuerdos; que pueda darse cuenta de a quién le hace falta perdonar; a quién deba expresárselo, o al menos escribirlo para sí mismo y poder liberarse de alguna manera de esa carga, que todos llevamos dentro, carga que les afecta más a unos que a otros; pero es tan liberador poderlo expresar, sacarlo de alguna forma y poder comenzar a sanar, así que es importante comenzar, lo antes posible, a analizarnos y sacar todo aquello que solo daño nos hace.

Ya vimos que el perdón es muy importante, principalmente para uno mismo, pero, ¿realmente has perdonado?, ¿Cuándo sabemos que realmente hemos perdonado?, si aún duele recordar ¿significa que en realidad no hemos perdonado?, o ¿sí?, hay tantas cosas que cargamos y vivimos con ello, hasta que algo o alguien toca esas fibras y nos hacen recordar y hasta llorar; es difícil quitarnos esas cargas, cargas que sin darte cuenta vienes acumulando desde tu infancia; antes creía que era una tontería, cómo algo que viviste en la niñez puede afectarte a estas alturas de tu vida, pero sí, cuando comienzas a analizar cada problema presente, la mayoría de las veces, sino es que siempre, surgieron en tu niñez, y duele, duele recordar esas cosas que se suponía no eran importantes, pero que en algún momento de tu vida te das cuenta de que tuvieron más relevancia en ti, de lo que creías; perdonar cosas del pasado para poder continuar con tu presente y tu futuro, suele volverse no solo difícil sino sumamente doloroso; es triste darte cuenta que las personas que debían procurar tu seguridad en ciertos aspectos, te causaron tu inseguridad presente; tu primera traición; tu primera decepción; la primera vez que te rompieron el corazón; todo eso y más, no surge en tu vida adulta/en tu presente, sino en tu infancia/en tu pasado; pero es en tu adultez, en donde te das cuenta de todas las repercusiones que todo ese pasado tiene en ti, en el presente; y que cada traición, cada decepción, cada vez que tu corazón se quiebra, duele más porque ya lo has vivido antes, sin darte cuenta o quizás ya lo habías olvidado o suprimido por alguna razón, y recuerda que los golpes en las cicatrices son más dolorosas que en la piel sana.

A veces pensamos que ya hemos perdonado, pero quizás al no expresarlo pudiera no hacerlo efectivo, y por eso recordar sigue doliendo, por eso cuando tocan esa herida vuelve a sangrar; cuando rozan esa cicatriz vuelve a abrirse; pero cómo le dices a alguien que lo perdonas cuando tal vez, esa persona no vio grave su acción y hasta quizás te responda que tú tuviste la culpa o que no es para tanto o quizás ya es cosa del pasado, y eso, su indiferencia, también duele, incluso más, que la herida misma; y se vuelve aun más difícil cuando a las personas que tienes que, comenzar a perdonar, es tu propia familia; cómo les dices “te perdono por…”, cuando tal vez y solo tal vez no tienen ni idea del daño/trauma que han ocasionado en ti.

En ocasiones al recordar, tratando de olvidar y sanar, pasan por mi cabeza cosas que me gustaría expresar, y decirle: “te perdono” pero hasta escribirlo, es complicado, cómo podría estar frente a esa persona y decírselo. Sin embargo, algo en ti, te hace sentir que necesitas expresarlo para poder soltarlo, soltar esa carga que llevas a cuestas desde hace años y por otra parte, no quieres lastimarlos y sabes que, quizás, si se lo dices, podrías lastimarlos y pudiera parecer egoísta, por qué sacar viejas heridas para causar nuevas, aunque no sea eso lo que realmente buscas, solo quieres sanar y sabes que para lograrlo es necesario sacar, soltar esas cargas que has estado acumulando durante mucho tiempo.

Siempre solemos dejar todo para mañana, mañana le hablo, mañana platicamos, mañana le escribo y así entre mañana y mañana se nos va el tiempo, sobre todo cuando se trata de expresar lo que sentimos; y al final, terminamos por no hacerlo; prolongamos por mucho tiempo, a veces definitivamente, algo que deseamos o pensamos hacer; cuando mi abuelita vivía en el mismo estado, solía ir a verla cada semana o cada 15 días, pero, a veces, por diferentes cuestiones no iba y se volvía una vez al mes, en una de esas ocasiones fui, pero nadie abrió la puerta, después me enteré de que se la habían llevado a México, así que menos la podía ver, hasta que enfermó y por última vez pude estar ahí, con ella por varios días, hasta que Dios decidió que ya era tiempo de tomar su vida, darle alas en lugar de pies y dejarla descansar de tanto dolor; otra de las cosas que me marcaron, fue con mi abuelita adoptiva, mi abuelita Gómez, solía hablarle, pero, por alguna razón dejé de hacerlo, y me decía, mañana le marco, pero por uno u otro motivo, esa llamada, ya no realizaba, y así se fueron varias mañanas, hasta que de repente, vi una publicación de una de sus nietas donde anunciaba que había fallecido, realmente me dolió, y me hizo eco esa frase de: mañana le hablo, y ahora, jamás podré realizar esa llamada, jamás podré realizar esa visita, porque ya no están. Hay algo a lo que realmente le temo y es recibir una llamada o mensaje en el que me informen que algún miembro de mi familia se ha ido, y quedarme con ese sentimiento de no haberle expresado lo que siento, ya no más llamadas, ya no más mensajes, ya no más visitas, ya no más risas, ya no más de nada; quedarme con ese sentimiento de no haberle expresado lo que siento; decirles que los amo y los perdono, pedirles perdón, porque sé que aunque ellos me lastimaron, también yo, de alguna forma, les hice daño, tal vez consciente tal vez inconscientemente, pero el daño fue causado en ambas direcciones; quizás no sea la única que deba expresarles “te perdono por…” sino también deba escucharlo de ellos.

¡Vaya! este tema a resultado más difícil de lo que creí que sería, pero espero ayude de alguna manera a alguno en su proceso.

Y tú, cómo vas con eso, ya has perdonado o aún sigues conservando esa carga dentro de ti; cómo te fue en ese proceso o cómo vas con eso; cuánto tiempo te tomó o te está tomando; qué método o métodos has usado, cuál te resultó más efectivo; sea como sea, espero te esté yendo bien y logres descargar/soltar todo aquello que te lastima, solo con recordar y que puedas sonreír y mejorar tu presente y por ende también tu futuro.

Decir: Te perdono por..., pudiera ser de las cosas más necesarias pero difíciles de hacer. Aprendamos, no solo a pedir perdón, sino también a perdonar, nos lo pidan o no, necesitamos perdonarnos y perdonar, es una forma de soltar para poder sanar y que nuestro presente pueda mejorar.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

UN POCO DE MÍ

DECISIONES

¿SABES SER AMIGO?