DEPRESIÓN

 

De un tiempo para acá, se ha escuchado o yo he escuchado mucho más que antes, sobre la depresión y sus estragos; de supongo que antes no se le daba tanta importancia, o no la conocían como tal, o no se daban cuenta todo el daño que acarrea, y que puede provocar en una persona, incluso en algunas hasta la muerte; pero es que, si supieran lo difícil que es, quizá le prestarían más atención, tal vez apoyarían más a alguien que este atravesando por tal tormento, porque sí, es un tormento encontrarse en esa situación.

La depresión es otro de los procesos que se debe atravesar durante la desintoxicación, quizás, vayan a la par; dudas y más dudas se crean en tu cabeza; miedos se apoderan de ti; preguntas sin respuestas; las lágrimas que parecen no tener fin; es algo bastante difícil de superar y una etapa complicada de la cual salir, sobre todo cuando te encuentras y/o sientes que estás solo; temes expresarlo por miedo a sentirte juzgado, señalado, ignorado o que minimicen tu sentir.

La depresión es traicionera, a veces pareciera que te dejó tranquilo, que lo has superado, pero de un momento a otro hace su aparición, sin explicación aparente; dejándote agotado, pues te hace llorar desesperado hasta no poder respirar, te hacer suplicar, rogar que ya termine, que ya se acabe; se lleva mucho y lo mejor de ti, como tu tiempo, tus ganas, tus kilos, aunque esos, a algunos se los da y a otros se los quita, etc.; dejándote lo peor, lágrimas, ansiedad, irritabilidad, desanimo, desinterés, aceleración y presión en el corazón, es como si le faltara espacio para poder latir, en fin, es un vaivén de emociones y sentimientos a flor de piel; muchos no le dan importancia y lo toman como cualquier cosa, pero realmente es peligrosa, y es aún peor cuando no tienes familia ni amigos o alguien cerca a quien acudir, sobrellevar la situación se vuelve más pesada, más complicada, es como encontrarse en un hoyo o laberinto, del cual no se sale fácilmente, y cuando crees que casi lo logras, tomas un mal camino, das un mal paso o pisas en una piedra floja y vuelves a caer o a perderte; es como si estuvieras en el lodo cenagoso del que, entre más lo intentas, más te hundes; incluso el que te pregunten cómo estás, puede llegar a ser la peor pregunta que escuches, provocando más lágrimas que no logras controlar y deseas que llegue el momento para dormir y decir, lo he logrado, un día más sobrevivido, mañana será mejor, aunque en el fondo, crees saber que no será así, y cuando despiertas solo dices, vale, bien, aquí vamos, otra vez.

La depresión te enseña a decir: "estoy bien" con una sonrisa en el rostro, aunque por dentro te estés cayendo a pedazos; te enseña a mantenerte fuerte por fuera, aunque por dentro los vidrios puncen y corten como nunca antes por estar roto y las lágrimas quisieran desbordarse, cual río fluyendo, a la menor provocación; te enseña que, así hayas llorado hasta ahogarte, al salir debes respirar profundo, repetirte: está bien, no pasa nada, todo va a estar bien y continuar, incluso repetirte hay que sobrevivir un día más, solo un día más, la vida sigue, hay que continuar.

Durante este proceso vienen muchas cosas a tu mente, recuerdos que no siempre ayudan a que te sientas mejor; tu mente puede llegar a ser tu peor enemiga; a veces recuerdas cosas que, creías olvidadas y comienzas a darte cuenta que, sin saberlo, durante tantos años has estado acumulando carga tras carga, y llega un momento en el que te das cuenta que llevas muchas cargas a cuestas, más de las que alguna vez imaginaste o que creías que llevabas, y aunque estás consciente de que, necesitas dejarlas ir, que necesitas soltarlas, no logras hacerlo, no logras saber cómo hacerlo, es una lucha interna, porque tus manos no se abren, por más de que lo intentas, pareciera que tu cerebro le dice que aprieten más fuerte mientras tus manos quieren abrirse, porque duele, cada vez más. Y te das cuenta que tienes más por perdonar de lo que creías y a otros por perdonar, que ni siquiera sabias, para poder soltar y así, poder sanar realmente.

Si sabes o sospechas de alguien que no la está pasando bien, no lo dejes solo, en verdad, necesita a alguien a su lado, incluso solo para que le des un abrazo, sin sentirse juzgado o que le digan lo dramático que está siendo; no los juzgues, no los taches de dramáticos, no minimices el tormento por el que está atravesando, el proceso de superación puede llegar a ser mucho más difícil de lo que te imaginas y no lo entenderías al menos que tú lo vivas; y sí, ya lo sabe, ya sabe lo que debería hacer, pero no es tan fácil llevarlo a cabo, así que, ayudarías más si solo lo acompañas en el proceso, si lo impulsas, si lo motivas, si lo animas, si lo alientas o hasta si lo obligas/acompañas a hacer cosas como salir, caminar, reír; si lo abrazas mientras llora, si lo escuchas, en verdad eso ayuda mucho más que si lo juzgas o críticas. Se su amigo, no su juez.

Realmente es desesperante, así que, si conoces a alguien que este atravesando por algo así, y en verdad te importa, NO LO DEJES SOLO, por muy fastidioso que te pudiera parecer, NO LO DEJES SOLO, te necesita, aunque no te lo diga.

La depresión realmente es de los peores tormentos en el que pudieras estar, y hacerlo solo es aún peor. Así que, aunque quizá no seamos amigos o tal vez sería la última persona a quien acudirías o seguramente casi ni nos conozcamos, aquí estoy, si necesitas apoyo para salir de ese hoyo, de ese lodo cenagoso, de ese laberinto, de esa tormenta; de corazón, AQUÍ ESTOY.

 

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