QUIÉN ES EL CULPABLE

 

Retomemos la secuencia que venía llevando desde que comencé con mi blog; me había quedado en que, entregamos mucho a personas equivocadas, y aunque en realidad esas personas sí quieren todo aquello que estamos dispuestos a dar o que incluso les damos, solo que, ¡oh! Sorpresa no es de nosotros de quien quieren recibirlo, por lo que terminan haciéndonos a un lado o yéndose en busca de, quién sí lo quieren recibir, pero al final esas personas terminan fallándoles y/o lastimándolos, tal como ellos hicieron con nosotros y luego se lamentan; pero bueno, si quieres más detalles tendrías que leer el tema “NO DE TI”; porque el pequeño contexto ha terminado, ahora, comenzaré con el tema siguiente de la secuencia.

A veces confiamos demasiado en una persona, le contamos nuestras debilidades, sin sospechar que en algún momento lo usará para lastimarnos, pues en donde le decimos que nos duele, es justo ahí donde decide encajar su daga; eso pasa porque le damos armas a alguien en quien confiamos, quizá muy pronto, tal vez de más; lo malo es que justo, quien creemos que no lo hará, es quien más profunda, la daga, encaja y en el momento menos esperado; esa persona que dice que no va a lastimarnos, es justo quien más daño ocasiona en nosotros.

Y, aun así, a pesar del daño ocasionado, del destrozo que hicieron dentro de nosotros, de todo lo que rompieron, no vamos por la vida rompiendo a los que se cruzan en nuestro camino; algunos pensamos en los demás, aunque ellos no piensen en nosotros; así que no a todos a los que nos han roto, vamos por la vida haciendo lo mismo; aun existimos personas tratando de ir por la vida sin lastimar ni ocasionar en otros lo que nos ocasionaron a nosotros, precisamente porque sabemos lo que se siente.

Bien dicen que no es la puñalada por la espalda lo que duele; es cuando volteas y miras quien tenía el cuchillo. Pero, de quién será la culpa si fuimos nosotros quienes se lo dimos; quién es el responsable del daño causado, quien dio el arma o el que la uso.

Pero sin importar en realidad de quién fue la culpa, sí hay algo que debemos hacer para poder continuar sin herir a los demás, a veces es difícil, más para unos que para otros, es más fácil decirlo, que hacerlo; pero por difícil que pudiera ser, se requiere para poder sanar, y es, perdonar, tanto a quién te hirió como a ti mismo, casi siempre perdonarte a ti mismo cuesta aún más, pero, es necesario, por ti.

Debemos dejar de buscar culpables y comenzar a buscar soluciones, buscar la forma de sanar; comenzando por perdonarnos a nosotros mismos y luego, perdonar a los demás involucrados, para así poder continuar sin importar que tan mal nos hayan dejado o hayamos permitido que lo hicieran; el pasado no se puede cambiar, pero el presente y el futuro sí, comencemos desde hoy, ya que es el mejor día para iniciar a ser mejores.

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