PERDÓN

No sé si han notado que, si te golpeas o rozas en una cicatriz, el dolor puede ser más intenso que cuando lo haces donde tu piel está sana; lo mismo pasa con el perdón y la confianza; ¿puedes perdonar?, creo que, eso es fácil, pero, ¿puedes volver a confiar? Eso dependería de ciertos factores; en mi caso, he perdonado y en algunas ocasiones he vuelto a confiar y es ahí donde me la vuelven a aplicar, sí, no escarmiento, qué le vamos a hacer; pero es que me retumba la idea de las segundas oportunidades, no sé, quizás se arrepintió y de verdad quiere arreglar las cosas y por qué no volverlo a intentar, no sé, esta vez podría ser diferente, para bien; he de admitir, que no a todos se las he dado; porque como dije, depende de ciertos factores; hay personas a las que, en serio, he perdonado, aunque no lo hayan pedido ni se hayan arrepentido de su proceder, pero las prefiero lejos de mí, sin importa si llevamos la misma sangre, si el apellido nos une, por gracia o desgracia, de alguna manera; no todos merecen el beneficio de la duda, en este caso de la segunda ronda; hay otras en las que, he decidido volver a confiar, y me volvieron a fallar, ¿una tercera? Naaaaah, gracias, ya no, creo que con dos son suficientes, porque sí, también, en ciertas ocasiones, lo llegue a intentar, una tercera vez, pero debido a los resultados obtenidos, dejé de hacerlo, así que, ya no, solo dos, y eso depende; no tengo problema en perdonar, en verdad que no, y a veces ni siquiera en volver a confiar, solo que, de tantas puñaladas, de tantos golpes, sobre la misma cicatriz, cada vez es más difícil decidir sobre dar segundas oportunidades, sobre darles la daga una vez más, o a quién, por el miedo a que, en la cicatriz vuelvan a golpear, lo cual ya han hecho, aunque no siempre la misma persona, solo que supongo que duele más cuando el golpe lo recibes dos veces por el mismo individuo, y ni qué decir, de la tercera, pues fuiste tú, quien la daga, no solo recogió, sino que se la dio, otra vez.

Hay una frase que dice: “si te traicionan una vez, es su culpa; si te traicionan dos, es TÚ culpa”; bueno, pues, usando esa base, siempre es mi culpa, he de admitir, pero intento que deje de serlo, aunque hasta ahorita, no lo he logrado, espero haber aprendido la lección, por fin; aunque reconozco que mi corazón es algo tonto, así que, buuuueeeno, sin comentarios, pasemos a lo siguiente...

Como dijo Tupac, la verdad, realmente no sé si lo dijo, pero ese no es el punto, jeje, el punto es que, supuestamente, dijo:  "Solo porque me hayas perdido como amigo, no significa que me hayas ganado como enemigo. Soy más grande que eso, aún quiero verte comer, solo que ya no más en mi mesa."

Aparte de que me identifico con ello, creo que eso define, muy claramente, la idea de que, perdonar, no significa volver a confiar o que quieras de vuelta a ese alguien en tu vida, sin importar quien sea.

Y entonces te preguntarás: por qué debo perdonar a aquel que me hizo tanto daño, bueno pues, aunque el perdonar pudiera ser o parecer que es por esa persona, más bien, creo que es por uno mismo, no tanto para que la otra persona se sienta bien, más que nada es para que, quien da el perdón, esté bien; tal vez suene egoísta, pero no, creo que merecemos vivir en paz, sin ese peso, sin ese rencor u odio en nuestro corazón, que al final solo nos daña a nosotros mismos, alguien dijo que: "guardar ese sentimiento negativo en nosotros, es como tomar veneno y esperar a que esa persona muera" así que, ¿por qué suicidarnos por alguien que no vale la pena? Es mejor perdonar y liberarnos de ese peso, pues al final, las consecuencias de sus actos llegarán a su vida por sí solos.

Para algunas personas, perdonar es difícil, pero pedir perdón lo es aún más; habrá situaciones en las que tendremos que hacerlo, aunque no sea nuestra culpa, al menos yo lo he llegado a hacer, quizás muchos no estarán de acuerdo con ello, pero en ocasiones es necesario para estar en paz con uno mismos; lo triste y hasta decepcionante, es que, a pesar de pedir disculpas sin ser tu culpa, la otra persona en lugar de admitir su error y aceptar la disculpa, su ego u orgullo no lo deja ver más allá y continua culpándote de cosas que incluso fue esa persona quien orillo o quien ocasionó que ocurriera esa situación y todavía te hace sentir mal por su propio error, y te pone la situación más difícil de lo que ya era; debemos aprender a ser lo suficientemente humildes y valientes para admitir nuestros errores y más cuando la otra persona a quien ofendiste o lastimaste, tiene el valor para ser quien se disculpe, aunque debiste ser tú, quien lo debió haber hecho, así que lo menos que puedes hacer, es admitir la parte que te corresponde o simplemente aceptar la disculpa sin seguir insistiendo en que tú estás bien o en lo correcto, aunque en el fondo sepas que no es así; otras personas tienden a “disculparse” entre comillas, porque siguen culpando al otro, es decir, lamento lo sucedido, pero es que tú… o dicen, está bien pero tú debes… eso no es una disculpa, es más bien un intento de justificar su error sin querer admitirlo y entonces opta por seguir culpando al otro con tal de no sentirse culpable y menos admitirlo, y se vuelve el cuento de nunca acabar, digo, si ya se disculparon, para qué insistir en algo que sabes que es tu culpa, solo acepta la disculpa y listo, asunto arreglado, espero.

Creo que cuando alguien nos ofrece una disculpa, aun sabiendo que, no solo no la merecemos, sino que somos nosotros quienes tenemos que disculparnos o tuvimos que haberlo hecho, deberíamos ser más humildes y menos arrogantes, ya que, pedir disculpas o perdón, no es algo fácil de hacer, el solo hecho de preguntar, ¿podemos hablar? Ya es difícil, querer hacerlo para disculparse lo hace aun, más difícil.

Cuando alguien nos abre su corazón aceptando una culpa que no le pertenece y todavía se disculpa por algo que no hizo, considero que deberíamos ser menos orgullosos; mínimo, no mostrar nuestro egocentrismo por algo que nosotros debimos haber hecho y no hicimos, dejándole nuestra culpa y haciéndolo sentir mal, a pesar de que pidió una disculpa que nos correspondía a nosotros haber ofrecido.

Aprendamos a ser más humildes y menos arrogantes, menos orgullosos; pues se necesita valor para ofrecer una disculpa sincera y aún más, cuando no nos corresponde a nosotros darla; no es fácil, no lo hagamos más difícil. No te mofes por algo que tú debiste haber hecho y no hiciste; no te enorgullezcas porque alguien más tuvo el valor que tú no tuviste para aceptar tu equivocación y aparte te ofreció la disculpa que tú, debías haberle expresado.

Aprendamos,

a ser más humildes para admitir nuestros errores, todos nos equivocamos;

Aprendamos,

a perdonar y aceptar la disculpa sin lastimar más;

Aprendamos,

a admitir nuestra culpa, sin culpar, es decir, no veas al otro, obsérvate a ti, no actúes con base en lo que otro hace o no hace, dice o no dice, tú aprende a perdonar y a pedir perdón, por tu propio bien;

Aprendamos,

a disculparnos con un corazón sincero y una disculpa real, sin importar de quien se trate.

Aprendamos,

a ser valientes para acercarnos a arreglar lo que nosotros mismos rompimos/arruinamos.

Aprendamos,

a perdonar, aunque la pregunta, a tus oídos, nunca llegue; pues el perdón es un regalo que das a quien te lastimó, pero que te libera a ti, de un gran peso.

Aprendamos,

a perdonarnos a nosotros mismos también, eso es importante; es fácil perdonar a otros, pero, por qué no perdonarte a ti mismo, por qué se nos hace eso, tan difícil.

El perdón es bíblico, y podría considerarse, incluso un mandato, así que eso lo hace, más importante aún de practicar y aplicar:

Proverbios 17:9

El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos.

Mateo 18:21-22

Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 

Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

Lucas 17:3-4

Así que, ¡cuídense! Si tu hermano peca, repréndelo; y, si se arrepiente, perdónalo. Aun si peca contra ti siete veces en un día, y siete veces regresa a decirte “Me arrepiento”, perdónalo».

Efesios 4:32

Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

Sí Dios es capaz de perdonarnos ofensas mayores ¿por qué tú no?

Salmo 130:3-4

Si tú, Señor, tomaras en cuenta los pecados, ¿quién, Señor, ¿sería declarado inocente? Pero en ti se halla perdón, y por eso debes ser temido.

Miqueas 7:18

¿Qué Dios hay como tú, que perdone la maldad y pase por alto el delito del remanente de su pueblo? No siempre estarás airado, porque tu mayor placer es amar.

Y usted:

¿Qué opina?

¿qué tan dispuesto está en pedir perdón o disculparse?
¿Qué tan dispuesto está en perdonar?
¿Qué tan dispuesto está en volver a confiar?
¿Lo haría?

¿Cuántas oportunidades está dispuesto a dar para volver a confiar?

Comentarios

Entradas más populares de este blog

UN POCO DE MÍ

DECISIONES

¿SABES SER AMIGO?