DESINTOXICACIÓN
Cuando logras usar una nueva herramienta o hacer algo que nunca antes habías hecho y que quizás pensaste que nunca te atreverías, pero, aun así, lo llevas a cabo, no porque le hayas perdido el miedo, puesto que ese sentimiento ahí sigue mientras lo intentas, junto con otros tantos sentimientos más que se albergan dentro de ti; es más bien, hmm, ya sea, por la necesidad o presión de hacerlo, pero no importa lo que lo haya impulsado, porque al final te llevas la gran sorpresa, ¡sí! ¡lo logras!, y entonces, algo dentro de ti cambia, es como desbloquear un nuevo nivel en un juego, el miedo de alguna forma sigue ahí, aunque quizás, lo sientes de una manera diferente; porque tú, lograste tu objetivo y te sientes lo máximo; bueno pues, lo mismo pasa cuando sueltas algo o a alguien que sabes que te hace daño, esa adrenalina de vencer un nuevo desafía aparece y no se siente tan mal como creíste. Pero antes de llegar a ese punto, a esa sensación de alivio y mejora, debes pasar el proceso, en este caso, de la desintoxicación…
Desintoxicarte de algo o de alguien no es tan fácil; las personas que jamás lo han padecido, te dicen la famosa frase: ya, suéltalo, si sabes que te hace daño por qué no lo dejas y continúas; como si fuera lo más fácil del mundo, pero la realidad es que, no es fácil; la persona intoxicada sabe qué es lo que debe hacer, el problema es que, no sabe cómo lograr hacerlo, y el que te digan "ya suéltalo" no ayuda, en naaaada, quizás hasta lo empeore; es fácil decirlo, pero, cómo se hace para soltar aquello que tanto amaste, que tanto disfrutabas, cómo se le hace para soltar sin que duela hasta el alma.
¿Se logra hacerlo? sí, pero antes pagas con creces
tal error, es decir, lloras, hasta no poder respirar; las lágrimas, fluyen sin
previo aviso, solo porque si, por todo y por nada; gritas con todas tus
fuerzas; pierdes más de lo que pensaste ganar; pero lo logras, en cualquier
momento, lo logras; aunque no porque le hayas dicho "ya, suéltalo", a
ver dile cómo se le hace para soltar y continuar, para que no duela tanto ese
proceso, para superar y poder continuar.
La persona intoxicada lo sabe, créeme, que lo sabe, sabe que tiene que soltar, que tiene que continuar, que le está haciendo daño, que no le conviene, sabe todo eso y más, y por más de que lo intenta no puede, simplemente, soltar.
Sí, es más difícil de lo que suena, pero, se logra; incluso, al final de todo podemos hasta reconocer que fue Dios actuando, quitando del camino a las personas que, por alguna razón, no deberían estar en nuestra vida, sin importar quien sea, y hasta, por mucho que haya costado, te das cuenta de que fue lo mejor; pero, antes de lograrlo, también se debe pasar, en la mayoría de las veces y/o de los casos, por otro de los peores procesos y sentimientos, con los que te puedes llegar a topar, la depresión; es de las pruebas más difíciles de superar, la peor parte del proceso, pero no es imposible, y sí, también lo puedes lograr, y lo harás, aunque en el momento no logres verlo.
Así que, supongo que lo importante, lo que
realmente cuenta y vale la pena, es que, cuando la tormenta pase, al concluir todo
el proceso, ese doloroso proceso, que se debe atravesar con todo ese miedo y
sentimientos dentro de ti, sobrevives y consigues el objetivo, desintoxicarte,
yeeeeah ¡lo lograste! Se siente genial, ¿o no?

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