LÍMITES EN LA NIÑEZ
A veces impedimos que los niños lloren, se enojen, etc., y no nos damos cuenta que son de las peores cosas que podemos hacer, “dáselo, para que no llore” “pónselo, para que no se enoje” entre otras muchas frases que he escuchado, cuánto mal les causamos, creo que hay que dejar que experimenten esos sentimientos, cuando el momento así lo amerite, para que vayan aprendiendo a lidiar con ellos y creo que es en la niñez en la etapa en la que se debe aprender, ya que cuando crezcan será más difícil poderlos controlar e incluso pueden hacer cosas peores que, solo enojarse o hacer algún berrinche o pataleta, porque nunca los dejamos aprender a lidiar con el enojo y se llega a convertir en ira, lo cual acarrea mayores daños/consecuencias.
Es en la niñez cuando debemos comenzar a poner límites, ya que es en la etapa en la que aprenden que hay formas correctas para obtener las cosas, pero, que no siempre las podrán tener, o al menos no, en el momento en el que las quieren; hay cosas que no se les debe permitir y que muchas veces con tal de que el niño no llore, no se enoje, no haga algún drama, etc., cedemos ante ellos, enseñándoles con eso, que tienen la razón y que lo merecen todo, aprenden a conseguir todo llorando o haciendo berrinche y crecen pensando que siempre será así, hasta que se topan con pared y ahí es donde empiezan a sufrir las consecuencias de lo que nosotros mismos fuimos culpables, por, en su momento, permitírselos.
El mal comportamiento de un niño no es culpa de la edad; es culpa de los padres cuando no corrigen, cuando permiten que los abuelos y/o tíos intervengan cuando están reprendiendo/disciplinando a su hijo, cuando no les ponen límites a los que ayudan a cuidar al niño o a quien convive con ellos, como padres deben poner límites; no es culpa del niño su comportamiento, sino de quien se lo permite, llámense padres, abuelos, tíos, etc.
Hay mucho que, como padres, deben enseñarles a los niños, entre ello, responsabilidades y limites, estos, son muy importantes que comiencen a fomentarlos desde temprana edad, en la niñez, porque una vez terminada esa etapa, será muy difícil conseguir establecerlos o que obedezcan; entre más crecen, más difícil es; si no logras controlarlos cuando niños, menos lograrás hacerlo cuando crezcan. Así que, tú decides cuando comenzar a ponérselos, pero no dejes de hacerlo, por tu bien, el de tu hijo e incluso por el de los demás. Si tú cumples con tu responsabilidad, todos ganamos; pero si no, créelo, todos perdemos, ya que las consecuencias por esa falta/falla, será para todo aquel que se cruce en su camino.
Me he topado con niños cuyos papás pueden ver el desastre/destrozo y no les dicen nada, no sabes si regañar al niño o a los papás, ya que pueden estar viendo lo que su angelito está haciendo y en lugar de disciplinar y poner límites, los premian o hasta se ríen; me da tristeza el pensar cómo será esa criatura cuando crezca, si nunca supo lo que es la disciplina, el “NO”, los límites; cuántas de esas risas se cambiaran a lagrimas derramaras por esos padres en un futuro, no muy lejano; algunos les dicen, “¡cálmate o te va a regañar…!” ¡no señores! Es a ustedes, como padres, a los que les corresponde regañar, castigar, disciplinar, incluso con vara si fuera necesario; algún día, y se han dado los casos, será un extraño el que lo haga, pero créame, no le gustará y quizás hasta terminen lamentando y/o arrepintiéndose por no haberlo hecho usted en casa.
Los limites empiezan desde bebés; para la adolescencia, podría ser tarde; y ni que decir, para la adultez; para ese entonces ya será de noche; y las consecuencias los alcanzarán, tanto a tu hijo como a ti; pero bueno, al menos que lo quieras ver en pandillas, en las calles, en prisión o quizás muertos, entonces, sigue sin poner límites cuando aún estás a tiempo. Preguntan por qué hay tanta maldad en la tierra, hasta culpan a Dios por ello, pero en realidad es porque, algunos padres no hicieron bien el trabajo que se les encomendó, sin importar si fue deseado o no, sigue siendo responsabilidad de ese par que trajo al mundo a las bendiciones, así que, es su responsabilidad si no les enseñaron límites a sus hijos, no los instruyeron como debieron, permitiéndoles y dándoles todo, esas consecuencias, que por cierto, pagamos todos, es culpa, principalmente, de esos malos padres, que aparte de no haber criado bien a sus hijos, todavía tienen el cinismo, el descaro de reclamar tanta maldad, delincuencia, asesinatos, drogadictos, etc., o incluso que los encierren o los maten por andar haciendo cosas que no deben o no debieron; cuando todo eso y más, son las consecuencias de una mala educación y enseñanza, de no poner límites en la niñez; Dios les dijo como instruirlos, disciplinarlos, guiarlos, etc., pero rechazan su palabra e instrucciones precisas, así que ahora, no lo culpen por los malos resultados de su falta de límites y normas, en la crianza que ustedes, como padres, decidieron implementar con sus respectivos hijos.
Analicemos qué clase de niños estamos criando/formando, ¿será tu hijo un adulto maduro o inmaduro?, ¿será tu hijo un parasito para la sociedad e incluso para la propia familia que nadie tolere/soporte o alguien responsable, alguien a quien les agrade tener cerca? Eso depende de ti, como su papá y/o mamá.

Comentarios
Publicar un comentario