MALOS PADRES
Debemos reconocer que, aunque los padres no siempre tienen la razón, no son perfectos y también se equivocan eso no los hace malos padres.
Si realmente nos aman, nunca nos pedirán hacer cosas que ellos mismos saben que no son correctas ni nos harían cosas que pudieran perjudicarnos o lastimarnos y cuando lo hacen, pero tenemos la opción, nosotros debemos amarlos más y no hacerlo, es decir, que no debemos acceder a ciertas peticiones; ya que, hay cosas o situaciones en las que no debemos hacerles caso y hacerles ver, que lo que nos piden o lo que están haciendo no está bien, no es correcto. Debemos tener el valor de decirles que no, por difícil que sea o buscar la forma de impedirlo.
Es doloroso darnos cuenta que lo que
nos dicen o se dice de nuestra familia, es verdad; pero debemos asumirlo y no
responsabilizarnos de sus acciones y decisiones, y por duro que sea, dejar a
cada uno asumir sus respectivas consecuencias; no debería corresponderles a los
hijos llevar ciertas cargas o pagar las consecuencias de las decisiones y
proceder de sus padres, aunque, tristemente, eso suele pasar; las consecuencias
de los padres alcanzan, en ocasiones, a los hijos, y viceversa.
Es lamentable ver que hay padres que prefieren ver mal a sus hijos, que haciendo algo que manche su imagen ante la sociedad, sus amistades y/o conocidos, incluso ante aquellos que ni conocen, sólo por el qué dirán, solo para guardar las apariencias o hasta por ambición, sin importar a qué precio ni el costo que sus hijos deban pagar; también es triste ver como los padres ponen a sus hijos uno en contra del otro, ya sea por venganza, por egoísmo, en fin, por la razón que sea; otros impiden su convivencia, ya sea con el padre o con la madre solo para lastimarse mutuamente, aunque los más lastimados sean los hijos; también se han dado los casos en los que les hacen cosas horribles, cosas que jamás creeríamos que un padre sería capaz de hacerle a su propio hijo, incluso se ha sabido que uno de los padres mata a sus hijos solo para “castigar” al otro; todo eso y más, es característico de los malos padres, a ellos no les importa cómo hacen sentir a sus hijos o lo mucho que los pudieran lastimar/dañar con su proceder tan egoísta, ya sea directa o indirectamente; lo mejor es, cuando se tiene la edad y el discernimiento suficiente, abrir los ojos, darnos cuenta de la realidad y enfrentarla con valor y sabiduría, que continuar viviendo en el engaño y esperar que los demás también lo hagan; cuando la verdad, ya se sabe. En ocasiones es necesario tomar distancia, pero en otras sería mejor apoyar a mejorar la situación que se está atravesando y así aminorar las consecuencias o hasta eliminarlas.
No entiendo a ciertos padres, no soy madre, pero sin lugar a dudas, sé que preferiría ver a mis hijos bien y felices; sin importar lo que diga o marque la sociedad o mi círculo de amistad e incluso familiar. Mientras esté en paz con Dios, lo demás sale sobrando. Ahora veo con decepción que no todos los padres procuran, desean y/o quieren lo mejor para sus hijos e incluso nietos.
Para que una hierba dejé de crecer, hay que cortarla de raíz. Le pido a Dios que me preparé y de sabiduría para cuando llegue el momento en el que Él decida hacerme mamá y me haga recordar esos ejemplos que no quiero seguir y por qué no, también aquellos que sí me gustaría implementar y quizás mejorar.
No todos los malos hijos, surgen de malos padres; ni todos los buenos hijos, surgen de buenos padres; muchas veces los padres que tenemos no tienen que ver con la clase de hijos en el que, en un momento, nos convertimos o decidimos ser, pero en otros casos sí; aun así, procuren ser los mejores padres que pudieran ser para sus hijos a fin de darles las mejores bases y ejemplo a seguir, sobre todo, sean padres presentes en la vida de sus hijos, dándoles tiempo de calidad y cumplan con el papel que les corresponde.
Pero a pesar de los malos o buenos
padres que nos hayan tocado, hay algo que debemos hacer como hijos, algo tan
importante que Dios mismo nos ordenó que hiciéramos e incluso tan importante
que nos dio una promesa si cumplimos ese mandato; no puso condición, no dio
opción, solo dio un mandamiento con promesa, sin importar en cual concepto
tengas a los tuyos y por muy difícil que pudiera ser o parecer, nos dijo que,
debemos: HONRAR A NUESTROSA PADRES, pero ese, ese es otro tema…

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