¿PODEMOS HABLAR?

     

Creo que una de las preguntas más difíciles de pronunciar es ¿Podemos hablar?

Esa es la pregunta que causa nervios en dirección bidireccional y, por desgracia, no siempre termina o, incluso, ni inicia bien. No sé qué es peor, qué causa más miedo/nervios, decirla o escucharla.

Esa pregunta nos hace cuestionarnos si deberíamos expresarla o quizás sea mejor no hacerlo, la que nos hace dudar y tambalear, al grado de que, nos hace dar tantas vueltas en la cabeza, a otras más, como, por ejemplo: “tendrá caso”, “valdrá la pena”, uff, esa pregunta, es de las más difíciles de realizar e incluso hasta de escuchar y cuya respuesta, en ocasiones, es lo que, en realidad, causa más miedo.

A veces hay tantas cosas por decir, pero no sabemos cómo hacerlo, no nos atrevemos a decir todo lo que, en nuestra mente, en nuestra garganta, por uno u otro motivo, se está aferrando para no salir; y todo se puede iniciar con una simple, que en realidad no tiene nada de simple, pregunta:

¿Podemos hablar?, pero, en realidad...

¿Valdrá la pena expresarla?

¿Valdrá la pena hablarlo con esa persona?

Valdrá la pena dejar fluir esa conversación que pudiera acallar tu mente, tus emociones y que, aunque con miedo, quisieras llevar a cabo para poder aclarar todas esas dudas que, en tu mente, vueltas no dejan de dar y solo así lograrías detener ese carrusel dentro de ti; y lo conseguirías con esa temerosa pregunta o ¿quizás a lo que realmente le temamos sea a la respuesta?

A lo mejor obtengamos más que, solo desahogarnos, o quizás no, entonces...

¿Valdrá la pena acercarnos a esa persona y expresar esa primera pegunta que pudiera detonar cualquier reacción encendiendo la mecha?

Y esas dudas, esas dudas que dan tantas vueltas en la cabeza son, precisamente, las que nos impiden hablar y nos hace, cuando tenemos la oportunidad de expresarnos, callar; y entonces, cuando estamos a punto de exclamarla y logramos llamar su atención, solo terminamos por decir, no, nada; aunque nos estemos ahogando con todo aquello que quisiéramos expresar, preguntar, aclarar; así que, solo decimos, no, nada por decir.

Qué se hace en esos casos en los que esa pregunta te quema por dentro y a la vez en tu interior hay un volcán de emociones por la incertidumbre que causa el solo hecho de pensar en expresarla y sabes que, al formularla, ese volcán, corre el riesgo de que, pudiera hacer erupción. 

Sea lo que sea, después de pensarlo tanto y de que casi sale de nuestros labios y llegue a oídos de esa persona, nuestra mente, el miedo nos traiciona y dice "no" y es justo entonces que lo que la voz pronuncia, es eso, "NO" sí, es él, el que sale en lugar del "SÍ" que nos quema por dentro, el, sí, tengo algo que preguntarte ¿podemos hablar? aunque quizás y solo quizás esa persona al suponer que es lo que dirás, por dentro estará rogando para que no lo hagas, y tal vez tú lo presientes y esa pregunta, nunca logra ser exclamada.

Qué consideras que sería lo mejor, ¿correr el riesgo de llevarla a cabo o evitar todo aquello que pudiera ocasionar el pronunciarla?.

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