COBARDÍA

      Siempre decimos "que complicados son los hombres", "que complicadas son las mujeres", pero, en realidad, somos cobardes, nos falta el valor para ser honestos con nosotros mismos y con las personas que decimos apreciar; nos falta valor para decirle al otro lo que queremos, porque, o bien, ni nosotros lo sabemos o tememos su reacción, como podría ser su indiferencia, que se burle, etc.; que es lo que normalmente pasa, tememos lo que vaya a decir o hacer, incluso, que no reaccione como desearíamos.

 Creo que no somos complicados, somos cobardes los unos con los otros; escuché una frase en una película que dice: "no dejes cosas sin decir", la he aplicado, tristemente no siempre, ha resultado como me hubiera gustado; no siempre, a la otra persona le importa; no siempre, obtengo el resultado esperado/deseado; así que solo me queda consolarme con pensar "pero al menos lo dije, se lo hice saber, ya lo sabe"; ¿sirvió de algo? se preguntaran; tal vez, unos responderán; aparente o definitivamente no y otros opinaran lo contrario; quizás ambos tengan razón, desde su perspectiva; pero al menos, podría decir que, yo me desahogué y la otra persona supo lo que sentía o pensaba y tal vez haga eco en ella, para bien; tal vez le saque una sonrisa y si lo llega a recordar, probablemente, vuelva a sonreír y a sentirse mejor; tal vez lo hice sentir especial y esa sensación en algún momento de su vida regrese, aunque ya no nos volvamos a ver; y, bueno, si no le importó, supongo que ese ya no sería mi problema y no es algo por lo que me tendría que mortificar; sin embargo, en ocasiones, es justo eso, la posible reacción de la otra persona, lo que sí me impide, volverlo a intentar y mis palabras se quedan atoradas en mi garganta con unas ganas inmensas de que las deje salir, pero termino reprimiéndolas por temor a lo que sea, que pudiera sentir después de dejarlas fluir; aunque a veces, también me arrepiento por no haberlas dicho; y aunque quizás, de todos modos te arrepentirás cualquiera que sea tu decisión, debido a las malas experiencias vividas en algún momento, no siempre queremos correr el riesgo de arrepentirnos por hacerlo/decirlo; supongo que la mayoría, sino es que todos, prefieren abstenerse a decir lo que realmente sienten, y pues sí, la cobardía gana, otra vez.

 Así que no, no somos complicados, en realidad somos cobardes, y al final, es la cobardía, la que nos hace huir, en lugar de enfrentar la situación, en lugar de ver de frente y hablar, en lugar de aclarar las cosas por el bien de uno mismo y el de los involucrados, nos hace perder más de lo que ganamos o de lo que podríamos ganar; definitiva y tristemente, es la cobardía, lo que nos embarga, la que nos domina.

 O ¿no? Seremos complicados o cobardes, o ambas, ustedes qué opinan, qué piensan al respecto…

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